MADRID.- El Gobierno de Mariano Rajoy admitió que el ataque talibán que tuvo lugar el viernes en las inmediaciones de la embajada española en Kabul fue un ataque a España y no descartó “ninguna hipótesis” sobre sus autores y objetivos. “Es un ataque a España”, confirmó el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, un día después de que el propio Rajoy asegurara ante los medios que no estaba dirigido contra objetivos de este país. En el atentado murieron diez personas, entre ellas, dos policías españoles.
“Estamos ante un ataque terrorista en el que han fallecido dos ciudadanos españoles y en el que nuestros intereses han sufrido graves daños. Es, por tanto, un ataque contra España y contra su colaboración en la consolidación de la democracia en Afganistán”, añadió. El Gobierno, que hizo público un comunicado con esta información, no descarta “ninguna hipótesis” sobre el atentado y asegura que la investigación sigue abierta para esclarecer todos los detalles. Las primeras informaciones fueron confusas. El propio Rajoy aseguró en la noche del viernes que la delegación diplomática no había sido el objetivo de los talibanes, que hicieron explotar un coche bomba junto a sus instalaciones, sino que el ataque iba dirigido contra una casa de huéspedes cercana. Según el relato que hizo oficial el Ejecutivo, a la explosión del coche bomba, que causó “graves daños” a la embajada española, siguió un tiroteo de una hora aproximadamente. Como consecuencia de la explosión falleció “de forma inmediata” un agente de la Policía española, Jorge García Tudela, cuyos restos no se encontraron hasta que finalizó el asalto. También resultó herido otro policía, Isidro Gabino San Martín, que falleció rumbo al hospital. (DPA)